viernes, 10 de octubre de 2014

Haz que este sea el día



Haz que éste sea el día en el cual empieces a vivir en plenitud. Haz que éste sea el día en el cual des pasos reales y concretos en dirección a concretar tu mejor potencial.

Haz que éste sea el día en el cual experimentes más plenamente que nunca antes, cuán maravillosamente bien se siente marcar una verdadera diferencia. Haz que éste sea el día en el que te comprometas a poner en juego todas tus capacidades, intereses y recursos para producir una verdadera contribución a la vida, real y perdurable.

Haz que éste sea el día en el cual te topes con una manera única y valiosa de manifestar la hermosa y auténtica persona que tú eres. Haz que éste sea el día en el cual sinceramente puedas ver y reconocer la profunda belleza que yace en cada pequeño detalle de la vida.

Haz que este sea el día en el cual dejes de lado todas las actitudes negativas, inútiles y destructivas que durante tanto tiempo creías que necesitabas. Haz que éste sea el día en el cual hagas conexión con la fuerza de tu verdadera intención, sincera y positiva.

Haz que éste sea el día en el cual te eleves por encima de las mezquindades y trivialidades que sólo intentan ahogarte en un mar de sin sentidos. Haz que éste sea el día en el cual abras tus ojos a las inmensas y brillantes oportunidades que tu vida representa.

Todo hasta este punto ha servido de perfecta preparación para el día que ahora tienes en tus manos. Haz que éste sea el día en el cual harás que todo eso cobre sentido, para encaminarte hacia algo verdaderamente maravilloso.

Jose Lopez

domingo, 28 de septiembre de 2014

Dimensiona adecuadamente tus desafíos



A diferencia de la mayoría de las cosas, los desafíos casi siempre parecen más grandes e imponentes desde una cierta distancia, que como se verían más de cerca. La mayoría de los desafíos que estás evitando no se verían ni por asomo tan abrumadores si finalmente decidieses enfrentarlos.

Los desafíos que te intimidan requieren de tu ayuda para hacerlo. Aunque en tu imaginación podrían tomar monstruosas dimensiones, por si mismos no son realmente tan duros.

La manera de dimensionarlos adecuadamente es ocupándose de ellos. Una vez que te hayas metido en los detalles te darás cuenta de que no eran tan malos, a pesar de todo.

¿Cuántas veces evitaste algo desesperadamente, sólo para más tarde terminar descubriendo que no había ninguna razón para evitarlo? Demasiado a menudo, el esfuerzo puesto en evitar un desafío complicado es más demandante y agobiante que el desafío mismo.

¿Qué cosas has estado esquivando sólo porque no querías lidiar con ellas? Imagina qué bueno sería conseguir que esa carga desapareciese por completo.

Decídete, toma uno de los desafíos que te hayan estado intimidando y ocúpate de él. Así, en lugar de seguir viviendo constantemente intimidado, estarás disfrutando el verdadero valor que habrás estado generando.

Jose Lopez

sábado, 7 de junio de 2014

EL PERSONAJE



“EL PERSONAJE”

Si es que tenemos poca memoria. Quizás nuestros egos, nuestros momentos de falsa felicidad, alimentada por lo exterior, por lo material, hacen que nos olvidemos de lo principal… se nos olvida incluso lo que nos ha traído aquí. Llegamos del trabajo, cerramos la puerta al mundo exterior hacemos las tareas domésticas, chateamos un rato, cenamos…

Estamos en casita…que alivio… -¡Ya podemos ser nosotros mismos! –

Al cerrar la puerta, dejamos en la calle nuestras mascaras La de ser el mejor que alguien en particular; la de tener el coche, la casa, la moto, el barco, etc., mejores que los del vecino; La del saber más que alguna otra persona; La de competir para ver quién es más guap@; La del cínic@; La de victima; La de héroe o líder; La de las apariencias; La de la mentira y el engaño; La de las falsedades... Seguro que me dejo alguna, y no precisamente en Venecia.

Qué alivio llegar a casa y cerrar la puerta de golpe hasta el día después, otro día en que nos embadurnaremos nuevamente con todo ese maquillaje, cuidadosamente elaborado a medida de cada un@, para poder afrontarlo.

Pero resulta que, aun dentro de casa, teniendo pareja o no, con o sin hijos u otros familiares, no es posible deshacernos de una o dos mascarás. Todavía carecemos de algo para ser “YO mismo”, un YO más profundo y verdaderamente completo, y si lo intentamos, nos encontramos con que aún tenemos que hacer uso de nuestro ego con la pareja, con los hijos o cualquier otro familiar perteneciente a aquel núcleo. Resulta que aún tenemos que aparentar, actuar, fingir…
Pero hay escapatoria, y lo sabemos. Una salida en la que podemos deshacernos de todas las máscaras:

”La hora de dormir”.

¡Que descanso por fin! Podemos incluso quitarnos el maquillaje físico, en el caso de pertenecer al sexo femenino, . Entonces sentimos aquel alivio, el que pasamos el día esperando ansiosamente entre tarea y tarea. Aquel preciado momento es sagrado, puedes por fin ser tu mism@.

Al dormirte, tu Alma te lo agradece. Menudo día le has dado. Está tan cansad@ de batallar, de remar contracorriente, de intentar ponerle freno a tu ego… Aprovecha entonces a que estés dormid@, para salir de tu cuerpo y darse un respiro, un paseo para recargar pilas para el día siguiente.

Tu alma, mientras duermes, se depura y aprovecha para cerrar tras de sí la puerta más importante: La que te permitirá sobrevivir el día después, y los que le siguen, una vez despiert@.

Pero antes de quedarte dormid@, sigues teniendo tus pajas mentales, sigues dándole cuerda a tu ego un rato largo y después, ya medio dormid@, te das cuenta de que te ha faltado algo. Te das cuenta entonces de que has estado malgastando tú tiempo, el día entero, en una hoguera de vanidades materiales y físicas o en un “amor” egoísta, basado en un interés individualista y en la rivalidad.

Pero tu corazón también responde: Te recuerda que te ha faltado lo más importante para poder vivir tu vida, sin prisas de llegar a casa a darle un portazo a la puerta, deseando meterte en la cama para desconectarte del mundo que has estado creando tu mism@, relacionándote con otras personas, juzgando y auto juzgándote, basándote en lo material y en lo superficial a modo de “súper-vivencia” < ¡Dios mío, que agotador! >

Te percatas de que aquel personaje, que has estado interpretando no eres tú en realidad, “aunque te haya servido para sobrevivir un día más”.

Te das cuenta, “una vez más”, de que te han faltado unas gotitas de afecto, compasión por los demás, colaboración y bondad. Te ha faltado una virtuosa interpretación, sin esfuerzo alguno y con naturalidad, desde tu alma y a través de tu espiritualidad y el altruismo…

Te das cuenta de que te ha faltado la virtud del verdadero Amor hacia los demás, y hacia ti mism@.

Pero, lamentablemente, mañana hay que volver a maquillarse… “o tal vez no”, dependiendo de la atención prestada a tu corazón”

JCMillán –Medinspiración-

sábado, 24 de mayo de 2014

¿Qué probabilidades hay?



La única instancia en la que las probabilidades importan es cuando no tienes control o no puedes influir en la situación, como en una tirada de dados o al girar la ruleta. Para cualquier otra cosa, no son las probabilidades las que marcan la diferencia, sino lo que tú hagas al respecto y en concreto.

¿Cuáles son las probabilidades de tener éxito en una determinada profesión, considerando tus antecedentes? ¿Cuáles son las probabilidades de contraer cierta enfermedad?

En realidad para cosas como éstas las probabilidades no tienen realmente ningún sentido. Cada resultado en particular depende de tu situación individual y de lo que decidas hacer al respecto.

Quienes se comprometen a lograrlo, haciendo todo lo que sea necesario, lo lograrán independientemente de lo que las probabilidades puedan decir. Quienes sólo dependen de las probabilidades para mantenerse en forma, sin hacer nada al respecto por ellos mismos, no podrán gozar de muy buena salud.

En lugar de perseguir cosas que tan sólo mejorarán tus probabilidades de alcanzar el éxito, apunta a alcanzar el éxito, directamente. Ten presente que los resultados específicos que alcances estarán basados en tus propios pensamientos y acciones, no en ningún promedio estadístico.

Lejos de permitir que las probabilidades te ofrezcan una falsa sensación de confianza o pongan una falsa pared de miedos infundados ante ti, concéntrate en las cosas que efectivamente puedes controlar. Asume plena responsabilidad por tus propios resultados y terminarás llegando exactamente allí donde decidas ir.

Jose Lopez

viernes, 16 de mayo de 2014

Curando el mal de la dilación

El Buda, artista: Erick Gutierrez, Acrilico sobre oleo.


La única cura para la dilación es la acción. Ve más allá de desearlo, soñarlo, considerarlo, debatir las opciones y encárgate de que suceda de una vez.

Si, será un poquito incómodo, requerirá esfuerzo, demandará compromiso y te meterás en desafíos complicados. Así que pregúntate si realmente tienes la intención de hacer que suceda o si vas a preferir postergarlo una y otra vez de manera tal que nunca se concrete.

Lo que se concreta, lo que se lleva a cabo, es lo que se hace AHORA. En un ratito, en un par de semanas, en algunos años, cuando encuentres el tiempo para hacerlo, estos “algún día”, nunca llegan.

Reemplazar “nunca” por “algún día” ayuda, porque te obligará a confrontar con el asunto en cuestión. Date la opción de elegir entre hacerlo ahora o no hacerlo nunca y, si realmente es importante para ti, lo más probable es que decidas hacerlo ahora.

Este momento, ahora mismo, está lleno de un valor inmenso. Puedes decidir poner manos a la obra y hacer tuyo ese valor, o puedes optar por no hacer nada dejando así atrás y para siempre su enorme tesoro.

Decide aceptar la tremenda oportunidad que ya está a tu alcance. Deja de lado las excusas, y haz que este sea el momento en cual pegues el salto hacia acciones reales, concretas, efectivas y plenas de sentido.

Por Jose Lopez