viernes, 22 de octubre de 2010

OSHO


"Observar es meditación. Lo que observas es irrelevante… puedes observar los árboles, puedes observar el río, puedes observar las nubes, puedes observar a los niños jugando. El objeto no es el propósito, sino la calidad de tu observación, la cualidad de estar alerta y consciente. Eso es meditación. Cualquier cosa que hagas con presencia es meditación. La acción no es el asunto sino la calidad que le imprimes a tu acción. Caminar puede ser meditación si caminas alerta. Estar sentado puede ser meditación lo haces con presencia. Escuchar estas palabras puede ser meditación si las escuchas con consciencia. Simplemente escuchar el ruido interior de tu propia mente puede ser meditación, si permaneces alerta y observador. El meollo está en no proceder dormido y entonces todo lo que hagas será meditación." -Osho. (1)

"El éxtasis es nuestra propia naturaleza. No estar en éxtasis es simplemente innecesario. El estar en éxtasis es natural, espontáneo, no requiere de esfuerzo. Toma un gran esfuerzo el ser miserable… por eso es que luces tan cansado, porque la miseria es realmente un trabajo muy duro… para mantenerla es muy dificil porque estas haciendo algo contra la naturaleza. Estas yendo contra la corriente… eso es la miseria. ¿Y qué es la dicha? : es fluir con el rio. Tanto es asi, que la distinción entre el rio y tú simplemente se pierde: Tú eres el rio. ¿Cómo puede ser difícil el ir con el rio? No necesitas nadar, simplemente flotas y el rio te lleva al océano, porque el rio va para el oceano. La vida es un rio: no la empujes y así no serás miserable." -Osho. (2)

sábado, 16 de octubre de 2010

PAPÁ OLVIDA

Por W. Livingston Larned

Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.

Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.

Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: " ¡Adiós, papito!" y yo fruncí el entrecejo y te respondí: "¡Ten erguidos los hombros!"

Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle.
Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.

¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. "¿Qué quieres ahora?" te dije bruscamente.

Nada respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agotar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.

Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Y medía según la vara de mis años maduros.

Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.

Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: "No es más que un niño, un niño pequeñito".

Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.

sábado, 9 de octubre de 2010

ESENCIA DEL LOGRO


Sería mucho mejor ganarte algo sin nunca tenerlo, que tener algo sin nunca habértelo ganado. Ganándote algo de verdad, hay una parte importante y valiosa de ello jamás que podrá serte quitada.

Anhelar que todos los tesoros de la vida te fuesen dados simple y fácilmente es desear algo sin valor alguno. Es en el esfuerzo, en la disciplina, en el compromiso por lograrlo, que un logro adquiere verdadero sentido.

Sueña el más grande, el más espectacular, pleno y realizador de los sueños que puedas llegar a imaginar. Sabiendo que en el instante en que comiences a trabajar seria y firmemente hacia el, la riqueza de ese sueño será tuya para que la vivas.

Lo que deseas no es lo que realmente deseas. Lo que realmente deseas es ser la persona en la que debes convertirte para poder conseguirlo.

Lo que realmente deseas es que importe, es marcar una diferencia, es aportar tu propia esencia, única e especial. Lo que te aportará realización es crear, expresar y dar vida, aportando a tu estilo, la inigualable belleza de tu espíritu.

Ignora las meras baratijas y superficialidades de conseguir algo. Concéntrate en la esencia del logro que yace en el esfuerzo, en la pasión, en el compromiso y en la perseverancia.

Es allí donde encontrarás real y verdadero valor.

Jose Lopez

jueves, 23 de septiembre de 2010

Aprender y comprender


A veces el aprendizaje puede sentirse como una tarea más. A veces puede parecer una cuestión mundana, aunque necesaria, que hay que llevar a cabo antes de poder llevar a cabo eso que, sea lo que sea, realmente deseas hacer.

Sin embargo, aprender es mucho más que eso. Además de mostrarte qué acciones llevar a cabo, aprender también puede incrementar significativamente la efectividad de cada una de esas acciones.

El aprendizaje no es solamente un paso obligatorio en el camino a la acción. El aprendizaje tiene valor en si mismo, un valor que perdura por mucho tiempo después de haber completado lo que sea que te haya apremiado a aprenderlo, en primera instancia.

Aprender no sólo te permite saber qué y cómo. También te da la oportunidad de comprender por qué.

Entender por qué podría agregar enorme valor y efectividad a todo lo que haces. Llegando a comprender con solidez los conceptos fundamentales que yacen detrás de tus acciones, les otorgas la fuerza del sentido.

Aprovecha la energía de tus esfuerzos. Aprende así que tú puedes hacerlo, y que comprenderás.


Jose Lopez

miércoles, 15 de septiembre de 2010

VOLANDO


Son las seis y cincuenta y cinco de la tarde y me encuentro en los aires... volando.... sobre las nubes, estoy en un vuelo con destino a Panamá, el transbordo a mi país Ecuador, exactamente a la ciudad de Quito... WUA! ...que emoción que me da volver a encontrarme con mi seres queridos y nuevamente en mi tierra, realmente es una sensación, (aquí utilizo mi expresión): SIMPLEMENTE ESPECTACULAR!!!

La mayoría de ustedes han experimentado desde los cielos esta aventura tan única de ver desde otro punto de vista a la tierra, desde muy alto y sentir que tocamos el cielo, los que no lo han vivido aquí les va en sencillas palabras lo que puedo percibir.
Sobre las nubes se toca el cielo, las bolas de algodón que me rodean se hacen cada vez mas grandes y a veces desaparecen dejando ver la mas oscura noche o el mas claro día con su astro rey o su dama pálida.

Existe a lo lejos la linea que separa a lo real con lo infinito y lo llamo horizonte, uniendo a la vez dos espacios y haciendo el viaje alucinante y placentero. Puedo dejar volar mi mente y sentirme con alas, ser un ave que surca los cielos para besar a las estrellas.
Agradeciendo al máximo SER que nos dio la vida por tener todo lo que nosotros podamos imaginar.

Mientras estoy sobre el mar de algodón permanezco inmóvil y la vida pasa muy lentamente con esa paz que solo podemos sentir cuando nos conectamos con nuestro YO interior.
Todo viene y va en una ola de aventuras y se mezcla con el permanente sonido de los poderosos motores de la madre nodriza que nos tiene en su vientre. Mientras tanto el frío me hace abrigarme en un sueno plácido y con poca duración.

Me doy cuenta que todo es uno y que somos SIMPLEMENTE ESPECTACULARES!!!
Abro los ojos y estoy nuevamente tocando la tierra que me vio nacer, GRACIAS UNIVERSO por darme momentos para poder volar.


Con todo mi afecto sincero,
Erick G.
EXITOS CONSTANTES!!!