miércoles, 30 de abril de 2014

¡Ay papá, ya estoy grande!




Por Rafael Ayala

“Acuérdate que soy papá, por lo tanto pienso como papá y actúo como papá”. Esas fueron las palabras que dije a mi hija después de pedirle que se reportara conmigo por teléfono al llegar a casa de su amiga y ver la cara que puso de “ay papá”.

Sé que para muchos hijos no es agradable escuchar frases de ese tipo, a las que podemos agregar: “ya deja de estar en facebook que mañana tienes clases”; “no me gusta que te vayas sin desayunar”; “apaga esa luz y duérmete”; “necesito hablarlo primero con tu mamá, luego te digo”; “¿para qué traes el celular si no lo contestas cuando te marco?”; “¿qué te cuesta enviar un mensaje de texto para avisarme”; etc.

Esas oraciones y nuestros sermones frecuentes no son otra cosa sino una expresión de preocupación y cariño. Por increíble que parezca, así es. Como papás tenemos y sentimos la responsabilidad de educar, formar y cuidar a nuestros hijos; entramos en el paradójico sendero de querer hacerlos independientes y protegerlos a la vez.

Sí, ser papás es algo contradictorio, pues por un lado queremos no perder el cariño de los hijos, pero por el otro sabemos que nuestra función principal es formarlos para que salgan adelante sin nosotros. En parte queremos que nos aprecien y en parte deseamos formarlos aunque perdamos popularidad. Hacer este trabajo no es sencillo por la simple razón de que nuestras emociones están en juego. Como papá puedo entender que los hijos escogen a sus amigos, no les son impuestos. Mis hijas no me eligieron, aunque para hacer justicia puedo decir que tampoco yo a ellas; sin embargo la sangre llama y lo hace en los dos sentidos; aunque tal vez el llamado del corazón del padre al hijo sea mayor que el de los hijos a los padres. Nuestra naturaleza, convenciones sociales, genética o designios divinos son así. Lo importante para mi no es cuál es la causa, sino que esa es la realidad. Me atrevo a decir, que en la mayoría de los casos, el peso relacional es más fuerte en los papás por lo que he vivido y observado. Le es mucho más sencillo al hijo meter distancia a la relación con sus padres que a éstos aceptar el hecho; los hijos, de acuerdo al ciclo de la vida, tienden a independizarse, marcar su territorio y formar su propia familia; para los papás sus hijos siempre serán su familia.

Ahora entiendo que fue más difícil para mis padres dejarme volar que para mi salir del nido; que cuando lo hice no era tan grande y maduro como pensaba. Finalmente comprendí que en lugar de querer la amistad de mis hijos lo que debo buscar es que en el futuro, un futuro muy lejano para mi gusto, puedan entender que las limitaciones, correcciones y hasta los corajes que hice, estaban basados en el amor y en el deseo de hacerles personas auto suficientes, responsables y de bien. En esta etapa de mi vida puedo ver que no importa que tan fuerte, atrevido y experto me haya considerado como hijo, mis padres siempre tenían más experiencia y mayor visión a futuro de lo que yo creía; podían y pueden ver mucho más perspectivas gracias a su kilometraje en la vida.

Es relativamente fácil ser progenitor, la naturaleza se encarga de ello; lo que es difícil es convertirse en buen padre. No me ha resultado fácil tomar decisiones que pueden determinar el frágil futuro de un ser humano que amo: “¿será un error dejarle ir?; ¿estoy siendo demasiado protector?, ¿tiene la madurez para vivir estas experiencias?; ¿le estoy consintiendo o realmente no importa tanto?; ¿es ya tiempo de que sufra las consecuencias de sus actos o las sigo pagando yo?”

A pesar de todas estas dudas, errores y temores hay algo que hace que todo valga la pena, y son los momentos en que les vemos alcanzar un logro; o esos instantes en que sin pedírselo se acercan y nos dan un abrazo, un beso o una simple llamada para saludar y saber cómo estamos su madre y yo.

Al reflexionar sobre todo esto me doy cuenta que no he sido un hijo ejemplar, que para ser un buen hijo me hubiera servido ser primero papá; sin embargo es evidente que la vida no es así y que el riesgo y nuestros errores son parte del proceso natural de aprendizaje y crecimiento. Mi esperanza de hacer un buen trabajo descansa en la promesa de la escrituras que reza que el amor cubrirá multitud de fallas.

Desde esta perspectiva puedo entender mejor por qué Dios ha establecido reglas y mandamientos que nos protejan y conduzcan a mejor futuro. No al futuro de diez, veinte o treinta años, sino a uno eterno. Puedo identificar con más claridad que la oración mas que una fórmula mágica para obtener beneficios es el vínculo con Dios, con un Dios padre que anhela, como yo, que le enviemos un mensaje de texto sólo para saludarle; una llamada para decirle como estoy o unos brazos que nos sirvan de consuelo y refugio para nuestro llanto cuando estamos en problemas o lastimados.

Comentarios a info@rafaelayala.com

Me resulta por demás interesante comprender que han sido mis hijas las que me han permitido entender con mayor claridad lo que es Dios como padre. Como me gustaría corresponderles permitiéndoles que a través de mí, ellas pudieran ver al menos un pequeño reflejo de lo que es la naturaleza y corazón del Todopoderoso como papá.


Fuente: www.elexito.com 

sábado, 26 de abril de 2014

¿Por qué no haces lo que dices que quieres hacer?



¿Por qué no haces lo que dices que quieres hacer? ¿Por qué te propones algo y no lo llevas a cabo? Lo primero que se te puede venir a la mente es: “porque no tengo voluntad, soy una vaga” o “porque no me motiva mucho”, "porque no lo intento lo suficiente", etc.

Es cierto que la voluntad y la motivación son importantes para ponerte en marcha y conseguir tus objetivos, pero también es cierto que son poco fiables, no puedes estar motivada todos los días de tu vida a todas horas. Hay momentos de bajón y entonces es cuando bajas la guardia y abandonas. Por eso, aunque es importante tenerlos en cuenta, hace falta un factor imprescindible: tener buenos hábitos. ¿Por qué? Porque son acciones que haces automáticamente, aunque estés desmotivada, cansada o estresada. Si, automáticamente, en cuanto te levantas haces la cama, ya ni lo piensas, lo haces y punto. O si te lavas los dientes después de cada comida y siempre vas al trabajo por el mismo camino, no te supone esfuerzo ni necesitas voluntad o motivación, estás acostumbrada, es automático. Pues eso es en lo que en realidad hay que trabajar, en hacer de lo que quieres un hábito.

Pero claro, eso no es fácil en absoluto. En primer lugar porque decidir que quieres hacer algo no es suficiente, a tu parte racional le puede parecer lógico y factible, pero tu parte irracional no está por la labor. Llevas años apoltronada en el sofá y ahora porque de repente lo has decidido ¿vas a correr una maratón? No es tan fácil. ¿Por qué? Porque la parte racional que toma la decisión no es la que controla tus hábitos, y por tanto, la cosa se complica. Por eso no eres capaz de conseguir algunos de tus objetivos, porque por mucho que racionalmente quieras hacer más ejercicio, dormir más o lo que sea, tus hábitos actuales son más fuertes. Y, aunque a corto o medio plazo puedes "obligarte" a hacer cambios, a largo plazo es más difícil. Consecuencia: abandonas.

Esta es una de las razones por las que proponerte objetivos SMART (realistas, específicos, medibles, importantes y con un rango de tiempo) ayuda mucho. Sin embargo, a veces hasta esta estrategia no es suficiente y te encuentras con tus objetivos bien planteados y sin hacer avances, incluso aunque empezaras motivada. ¿Te ha pasado alguna vez? Probablemente sí, son esos objetivos que a todos se nos resisten, pero ¿por qué?

La respuesta la encontré hace poco en el libro "Surprisingly… Unstuck" de María Brilaki. Algunos objetivos se nos resisten porque, en realidad, requieren más de lo que parece (pincha aquí para tuitear esto). Más tiempo, más energía, más pasos. Por ejemplo, a lo mejor te has planteado hacer más ejercicio a partir de ahora. Tres días a la semana harás 30 minutos de ejercicio, no es excesivo, sabes que para ti es realista y de verdad quieres ponerte en forma ya. Sólo que no lo haces y empiezas a sentirte mal porque tendrías que esforzarte más, etc. Pero en realidad no es que tengas que esfrozarte más o que seas una vaga, sino que no lo haces porque no es tan fácil, no es hacer 30 minutos de ejercicio y ya está. Es ponerte ropa de deporte y ducharte cuando acabes, ir al gimnasio o buscar un vídeo de ejercicios y decidir que días, etc. Hay muchos pasos y acciones implícitos que no te habías parado a considerar y que son los responsables de que sigas sin hacer nada.

Piénsalo, ¿cuantas de las cosas que has pospuesto en realidad requerían más acciones de las que habías tenido en cuenta? La solución entonces es hacerte las cosas más fáciles, que requieran menos tiempo o esfuerzo. Y al contrario, si hay algo que quieres evitar hazlo más difícil (de ahí, lo de no tener chocolate en casa o tenerlo en un sitio de difícil acceso, por ejemplo.) Así que ya sabes, si quieres hacer algo conviértelo en un hábito y para ello, ¡póntelo fácil!

En el siguiente artículo te daré más detalles y te explicaré tres formas distintas de hacer cambios, para que determines cuál es la más adecuada para ti y te pongas a ello. Por ahora, piensa cómo puedes facilitarte las cosas.

Aida Baida Gil, coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren redirigir su carrera y que buscan claridad, motivación, acción y resultados. Visita www.aidabaida.com para para recibir su boletín semanal con artículos y estrategias para tu éxito personal y profesional.
Fuente: www.senderoespiritual.com

domingo, 20 de abril de 2014

PROBLEMAS TÉCNICOS



Queridos(as) Amigos y Amigas que siguen este blog, primero debo dar las gracias a ustedes porque siempre están pendientes de un nuevo articulo en este blog y por la paciencia que me otorgaron para esperar el nuevo enlace o link  www.vamosatriunfar.net, hasta que pueda solucionar de una manera definitiva lo que sucedió con mi dominio personal www.vamosatriunfar.com

De una manera drástica mi blog se vio afectado, pasando de 300 visitas a 0 en un día, esto lógicamente puso en alerta a mi buscador de paginas Google, el cual se puso en contacto conmigo para solucionar los problemas que se presento al acceder a mi pagina web. 

Estamos solucionando los inconvenientes y como lo dije al comienzo hasta que encontremos una solución rápida y eficaz, podrán abrir mi blog por medio del mismo nombre del dominio anterior o sea VAMOSATRIUNFAR, pero con la diferencia que antes la extensión era ".COM" y ahora es ".NET". También como nota adicional pueden visitar el blog por medio de la extensión propia de Blogger: www.triunfaenlavida.blogspot.com

Gracias nuevamente por toda su comprensión y como siempre les envío muchos EXITOS CONSTANTES!!!

viernes, 28 de marzo de 2014

Sólo por diversión



Los niños lo hacen, los animales salvajes lo hacen y tú podrías sacar enorme provecho haciéndolo. Una de las mejores maneras de aprender y de crecer, de mejorar y de ganar experiencia útil y práctica, es jugando.

Jugar no es sólo para jóvenes e irresponsables. Jugar es para cualquiera que busque tener una perspectiva fresca y renovada de la vida.

Empieza a jugar, y te liberarás de limitaciones que tenías hasta entonces. Cuando el esfuerzo y la concentración no tienen una meta determinada, las cosas maravillosas y valiosas que podrías descubrir serían impredecibles.

Jugando sin graves consecuencias a la vista, serás libre de experimentar montones de enfoques diferentes. Dedica algo de tiempo a cosas en las cuales el resultado no importe, y el resultado será que lograrás una percepción nueva y renovada.

Haciendo algo que disfrutas, tu desempeño alcanzará los mejores niveles a los que podrías aspirar. Aumenta tus espacios de juego y podrás mejorar significativamente tus niveles de desempeño en tus tareas.

Recuerda siempre destinar algo de tiempo, energía y recursos a jugar. Explora y experimenta la vida sólo por la diversión que representa y luego disfruta los serios beneficios que provienen de ser juguetón.

Jose Lopez

jueves, 13 de marzo de 2014

Seis destructores del Amor

En 1977 el Dr. Harley desarrolló un concepto revolucionario, El Banco Emocional del Amor, para explicar cómo los sentimientos de amor se crean y se destruyen. De manera que cada experiencia que tenemos con nuestro cónyuge afecta radicalmente el saldo en nuestro Banco del Amor.

A través del día, la semana, el mes y el año hacemos depósitos o retiros a la cuenta.

Cuando las cosas van bien en la relación es porque hemos hecho varios depósitos y esos depósitos son acreditados a nuestra cuenta; somos felices y nos sentimos amados.

Sin embargo, cuando las cosas no van bien es porque hemos hecho varios retiros del Banco Emocional; somos infelices y nos sentimos frustrados.

Las relaciones que están a punto del fracaso se debe a que su cuenta en El Banco del Amor está sobregirada; y esa relación es caracterizada por sentimientos de odio, indiferencia y apatía.

En su libro, Love Busters, el Dr. Harley identifica seis hábitos que destruyen el amor romántico.

Exigencias – Forzar a tu cónyuge a hacer algo a base de amenazas o castigos si él/ella se niega hacerlo.

Quejas Condenatorias – Intentar cambiar las actitudes, creencias, y comportamiento de tu cónyuge al tratar de forzar tu manera de pensar a través de regaños, críticas, amenazas, sarcasmo, y ridiculizar.

Arranques de Ira – Intencionalmente herir a tu cónyuge para castigarlo o “enseñarle” una lección a través de los gritos, la humillación y el abuso físico.

Deshonestidad – Fallar en revelarle a tu cónyuge tus pensamientos, sentimientos, gustos, disgustos, historial personal, actividades diarias, y planes futuros. Ocultarle información o darle una falsa impresión.

Costumbres Irritantes – Costumbres que te molestan de tu cónyuge como su mala postura, sus hábitos de comer, su tono de voz, su estilo de vestir, sus hábitos de limpieza, etc.

Conductas Independientes – Comportamientos realizados sin tomar en consideración los sentimientos de tu cónyuge. Planear y realizar actividades sin tomar en cuenta la opinión de tu cónyuge.

Como puedes ver, estos hábitos causan enormes retiros en el Banco del Amor y por consiguiente destruyen el amor en la relación. De manera que si quieres reactivar sentimientos de amor, evita a todo costo hacer retiros y esfuérzate por hacer depósitos. Al hacerlo, te garantizo que el amor volverá a brillar.

Jorge Cota
http://cvclavoz.com/blog/mas-delavida/